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Madre Teresa: Amor de Oriente y Occidente.( en su recuerdo)

Madre Teresa de Calcuta

Creo que es necesario traer a nuestra conciencia y a la propia sociedad el recuerdo de sres excepcionales que se has desvivido por sus semejantes y que son un ejemplo para combatir el egoísmo.

El amor, altruismo, la compasión y el compartir la vida, dedicándola a los demás, nunca pasará de moda. Más bien hay que rescatarlo y poner estos valores al servicio de los otros en estos días, donde reina la confusión y el egoísmo desmedido.

Viene a mi mente el recuerdo de muchas de mis vivencias con grandes maestros que han enseñado - y otros en la actualidad lo siguen haciendo -, como transformar nuestra vida, pero una de las inolvidables experiencias, fuè mi encuentro con la Madre Teresa de Calcuta, ejemplo de amor, entrega, abnegación, renuncia y esfuerzo. De ese encuentro quiero narrar y rememorar algunos momentos vividos.

Cuando se contempla el panorama internacional hay pocas personas que dispongan de esas cualidades, -también aflora la imagen de otro benefactor de la humanidad recientemente desaparecido, Vicente Ferrer -, pero en toda noche hay estrellas que brillan con luz propia, y en la època que nos ha tocado vivir, refulge destacada una estrella, Madre Teresa de Calcuta, aunque físicamente desaparecida.

 

Como un árbol dadivoso

 Ella es el puente entre Oriente y Occidente, es la manifestación de la universalidad. Es la unidad en la diversidad. Un àrbol frutal cuando está cargado se inclina y prácticamente nos dice: aquì estoy dispuesto a ofrecerte todo lo que poseo y compartirlo contigo.

Así era Madre Teresa. Su cuerpo con un continuo gesto de dádiva, estaba siempre inclinado de tanto dar y servir a sus semejantes.

Observándola detenidamente, sus movimientos eran ágiles y llenos de armonía. Su rostro arrugado denotaba quizá el sufrimiento de todos aquellos pobres y desamparados que ella atendía con tanto esmero.

Sus ojos serenos y brillantes, rezumaban tal ternura que yo tenía la sensación, que estaban buscando a los más pobres de los pobres, a los enfermos y moribundos para posarse en sus maltrechos cuerpos e irradiarlos con amor infinito.

Esos ojos llenos de compasión, son las ventanas por las que se expresa su alma, tan unida a la grandeza de su espíritu interior. Sus manos delicadas y firmes, siempre se extendieron de forma constante, no para apoyarse, sino para sostener a otros, no para recibir sino para ofrecer; tan llenas estaban de riqueza, que desparramaban inagotablemente lo que poquísimos poseen: amor y desprendimiento.

Su voz cálida y entrañable acompañada por una dulce sonrisa, penetraba en mi mente con sencillas palabras llenas de convicción como una maestra amorosa, enseñando cual es el camino para acabar con el egoísmo y cambiar la naturaleza humana en divina. Sus frases eran siempre de aliento, a pesar de conocer mejor que nadie el sufrimiento y la miseria humana.

Ejemplo para los poderosos

 Los poderosos disputaban su compañía; reyes, jefes de estado, políticos, organizaciones. Su humildad hacía que muchos se sintiesen avergonzados de sí mismos. Tantos y tantos, buscan nombre, poder y riqueza; ella, como muy pocos, servía. amaba y daba sin barreras de credo o raza.

Su ser desprendía serenidad y al acercarse a ella, las emociones negativas que anidan en nuestro interior como la crispación, ansiedad, angustia, temor cólera  y otras muchas que son producto de los deseos egoístas, nos hacían ser más conscientes que son generadores de insatisfacción y dolor.

Me daba cuenta que su quietud, sosiego y fortaleza se debía a todo lo contrario: olvidarse de si misma para entregarse y fusionarse con todos aquellos a quienes servía.

Su fe era ilimitada y no se consideraba la hacedora de sus obras y trabajos. Decía ser meramente un instrumento en manos de Dios. En mi conversación con ella, le preguntaba, quién es y donde está Dios?

Con dulzura inenarrable me respondía: "Cuando sirves a un pobre, lo sirves a El, cuando miras a un pobre, lo miras a El, cuando tocas a un enfermo, lo tocas a El".

El amor profundo

Un pensamiento me surge veloz y se lo proyecto sin dudar. ¿Porqué existe tanto egoísmo en el ser humano?. Una vez más su positividad y vivencia del amor le hace exclamar

 :"Hay seres extraordinariamente bondadosos,de forma especial, los jóvenes y nuestros pobres". "Hemos sido creados para amar y ser amados". La miro de nuevo y surge en mi mente otra pregunta: Madre,¿cuál es el camino para lograr la felicidad? a la que candorosamente me responde: "Un corazón compasivo, limpio y puro".

Claro está que su fuerza se basaba en el amor y la oración, algo difícil de entender para muchos de nosotros, pero que a través de su poder, la Madre Teresa buscó sin dudarlo, la presencia de lo Divino.

Me siento dichoso de haber conocido un ser excepcional como la Madre Teresa y en su momento habíamos quedado de vernos en Vigo,  adonde la había invitado a participar en un programa sobre Yoga y Paz. Seguro que todos que la recordamos, nos invita a fomentar el desprendimiento y la entrega de lo que tanto ejemplo dió.

Madre Teresa, sigue siendo la manifestación viva del sentimiento más profundo que existe en el ser humano: El Amor.

Es el Amor de Oriente y Occidente

En mis próximos mensajes, escribiré acerca de mis encuentros con grandes personajes y maestros. Si deseáis conocer más, podéis ver nuestra pàgina, yogasananda.com

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Comentarios 

27 comentarios para este mensaje

29 de Septiembre de 2012 16:48

julia

me gustaria recibir informacion ...soy de chubut y me gustaria hacer instruturado de yoga ...ya q prectique muchos años yoga gracias

09 de Junio de 2013 22:13

Ángeles

Bello y profundo. Gracias, maestro.

09 de Junio de 2013 23:00

vanessa

Una gran mujer desde luego. Con una convicción y fuerza admirable.

Gracias por tenerla presente.

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